lunes, 28 de marzo de 2011

LAS DOS PROPUESTAS EN MATERIA LABORAL


Las propuestas presentadas por el Partido Acción Nacional y por el Revolucionario Institucional (2010 y 2011 respectivamente) han sido dos de las iniciativas relativamente estructurales más importantes de los últimos años en materia laboral.

Primeramente hay que entender el contexto de la Ley Federal del Trabajo (LFT) que reglamenta el artículo 123 constitucional, como una ley vigente que fue publicada en 1970 al final de una de las épocas económicas más importantes del país, el llamado desarrollo estabilizador, etapa en la cual teníamos crecimientos considerables de la economía nacional año tras año. Sin embargo, al finalizar este periodo en el año 1970, empieza una nueva visión de gobierno hacia una economía mucho más cerrada, como lo muestra la LIE ’73. El fundamento de la ley en su exposición de motivos, primordialmente protege a un sector que ha sido vital en la consolidación de la revolución – además de ser uno de los cuatro pilares formadores de la estructura priísta-. Siendo la LFT en su momento una ley ad-hoc para los fines que el gobierno en turno buscaba tutelar, el día de hoy podemos decir que ha dejado de forma terminante de ser positivo, o como menciona García Máynez, ineficaz. Se estima que con una reforma estructural en el tema laboral pudiera impactar directamente, especulando un aumento de al menos cuatro lugares en Índice Global de Competitividad o a considerar el índice de competitividad del Foro Económico Mundial, que incluye a 133 países y muestra que México ocupa la posición 115 en eficiencia y participación de la mujer en el mercado laboral. Según el índice Doing Business del Banco Mundial, de 181 naciones, nuestro país se ubica en el lugar 103 en el índice de dificultad de contratación, tan sólo por dar un ejemplo de nuestra rigidez y descontextualización sufrida con un marco legal como el nuestro.

Las reformas a la ley han sido constantes desde su publicación pero el cuerpo de los 1010 artículos sigue permaneciendo con la misma visión teleológica del legislador que estaba en turno en los setentas. El día de hoy, la actual LFT no prevé una regulación eficiente en temas de outsourcing y diversas formas de contratación individual; la capacitación de los trabajadores es un tema profesional pero el escalafón ciego no es tan oportuno como uno de capacitación y eficiencia; Incorporar temas como la multihabilidad de los trabajadores en las empresas, permitiendo un mayor desarrollo del trabajador; la transparencia sindical como entes privados, en este tenor, debemos afirmar que conforme sea mayor su transparencia, mayor será oportunidad de tutelar los derechos del trabajador, sabrán éstos dónde están sus recursos y qué beneficios claros les alcanzan con sus aportaciones; por mencionar otro tema relativo a nuestra falta de contextualización reglamentaria, la solicitud de certificados de ingravidez a las mujeres al ingresar a un nuevo empleo; la facilidad con la cual permite los daños en perjuicio de acreedor (los llamados tornillos) al arreglar las huelgas mediante patrones y líderes sindicales y muchos temas más que muestran un atraso claro y fatal si continúa.

Estos temas, son propios de la primer reforma presentada el año pasado por el Partido Acción Nacional, en donde se tiene una visión mucho más internacional que debió ser considerada en el momento que ratificamos nuestro ingreso a tratados como el GATT o el TLCAN. Desde esos dos tiempos claves, la visión internacional hacia nuestro país es fundamental y debemos pensarnos como un país globalizado e internacional, ávido de competir en un mercado donde los recursos naturales existen, el recurso humano existe, nos hace falta el marco un marco legal que permita la competitividad y refleje la verdadera actitud del país.

Por su parte la propuesta presentada por el Revolucionario Institucional se mete a regular la competitividad pero es criticada en el tema legal en no tocar la parte sindical en lo más mínimo, rubro que ya no se encuentra vigente, y genera en muchas ocasiones un ambiente poco atractivo para los inversionistas, el tener que lidiar con sindicatos que muchos de ellos tienen una agenda particular y alejada de sus miembros.

Creo que es necesario independientemente del partido que la presente, meterse a tocar los temas de fondo como son: el subempleo; capacitación; equidad de género, tanto en el ingreso como en el salario y prestaciones; flexibilidad en los horarios de trabajo; reparto de utilidades; contemplar sanciones para todos aquellos patrones que emplean jóvenes menores de 14 años (que son más de un millón en este país); límites en los salarios caídos; la visión de contratación a un puesto de trabajo y no pensar en la multihabilidad, permitiendo que los patrones capaciten y fomenten carreras mucho más completas en pro de desarrollo de la persona; atención ante el lamentable desinterés de contratar personas con capacidades diferentes o con alguna enfermedad, así como personas de la tercera edad. Por esto la necesidad de entender que debemos forzar la voluntad política y de acuerdos para que salga una verdadera reforma estructural, no una aparente reforma con visión cortoplacista y electoral, como decía Sir Winston Churchill “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

Cabe destacar que esto está íntimamente ligado a la mayor formalidad de los empleos, que tendrían como resultado un aumento en el ingreso tributario, mayor seguridad social para el trabajador así como con un incremento en la capacitación profesional. Esta serie de reformas son vitales para hacer de nuestro país un espacio mucho más competitivo ante un contexto globalizado y sin admitir tregua o pausa, debemos reaccionar explotando nuestro entorno geográfico y recursos humanos y materiales para llegar al desarrollo partiendo de nuestro status de ¨subdesarrollo¨ hacia un siglo XXI con liderazgo regional.

Juan Alberto Salinas Macías

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